viernes, 26 de septiembre de 2014

PUEDO ESCRIBIR LOS VERSOS MÁS TRISTES ESTA NOCHE.







[Post modificado parcialmente por evolución personal]


               Hoy estoy especialmente sensible y, como en una ceremonia diaria, al levantarme -temprano- me hice un café y, sin más armas, me senté delante del ordenador. Pensé entonces de repente que me gustaría hablar del aborto y no sé por qué me vino a la cabeza este Poema de Pablo Neruda cantado por Paco Ibañez.

               También es cierto que esta canción me sumió de repente en un maremagnum de sentimientos compendio de toda la existencia sentimental de mi vida, pero nada comparable con la tristeza que tiene que sentir una mujer que aborta; pienso que esta noche también ella escribiría los versos más tristes.

                    Porque, si los amores de la juventud nunca jamás se olvidan , ni en intensidad, ni en autenticidad, de tal manera que en determinadas noches, esas oscuras que todos tenemos, parece que están ahí al alcance de la mano -sólo que al intentar acariciarlos salen volando del alfeizar como un gorrión-, no quiero ni imaginar lo que en noche como ésta siente o debe sentir una madre que haya abortado; estas noche deben ser de tal intenso dolor y tristeza que con nada se pueden comparar. Pensarán estas voluntariamente frustradas madres en que los que iban ser sus hijos -lo más importante, sano espiritualmente y natural en la vida- nunca verán amanecer. Sí, el dolor debe  ser espantoso. 

             Realmente no sé cuál es la solución a este tremenda, digamos, casuística social, dados los enormes problemas económicos que sacuden a casi todas las familias. Por otro lado el problema social de la vergüenza, del qué dirán, ya está más que superado. Pero  una mujer joven que da a luz, tiene problemas para estudiar, para encontrar trabajo, etc, y sus padres generalmente hoy en día viven escasos. Quizás la solución pase por crear unas organizaciones tuteladas por el Estado que reciban al mismo tiempo donaciones privadas que se encarguen de cuidar a estos niños desde el parto y  buscarles familias adoptivas  que las hay más que de sobra.

             
               NO EXISTE DON MÁS PRECIADO QUE LA VIDA. 

    VISITEN UN ALBERGUE DE DESFAVORECIDOS Y PREGÚNTENLE A ALGUNO DE ELLOS SI CAMBIARÍAN LAS LENTEJAS POR NO HABER NACIDO. YO YA LO HE HECHO: LAS RESPUESTAS SON SORPRENDENTES.




NOTA: Para que queremos infraestructuras carísimas, si este humano problema no lo tenemos todavía resuelto. O ¿Es que el aborto es síntoma de progreso? ¡Qué equivocación tan grande!.













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